la leprosería


Hacia el año 1944, en terrenos del Porís de Abona se empezó a construir un gran complejo urbanístico para esa época, concretamente lo que se conoce como la leprosería o sanatorio, lamentablemente planificado para el tratamiento de esta enfermedad, y que, gracias al avance en la cura de este mal quedó a medio construir, por lo que, abandonado y sin encontrársele una utilidad inmediata, fue pasando sucesivamente a varios ministerios.

Estos terrenos pasaron a manos de los militares, utilizándolos para realizar prácticas. En 1991 se destinaba un grupo militar para montar guardia. En esa época era una zona de minas, marcadas.




“Era un pueblo abandonado de unas doscientas casas, pero era especial, normalmente los pueblos abandonados son paredes tiradas, te tienes que imaginar las casas, porque solo quedan ruinas. Aquel no era el caso, allí las casas estaban enteras, con sus cristales y todo, hacía un aire tremendo y las puertas sin pomo daban golpes brutales a los marcos de las puertas.
Todas las casas estaban alineadas dos calles que se cruzaban en el centro del pueblo, en el que había una iglesia sin tejado llena de cuervos. Lo curioso es que los portales de todas las casas estaban orientadas a la iglesia”


Estas palabras corresponden a una entrada de un blog que encontré navegando "Blog de una machaca" Sin embargo en días anteriores he ido al pueblo y da mucho que desear. Los edificios están abandonados, no hay nada en su interior excepto escombros, basura, condones y mierda, mucha mierda. Se ha convertido en un cagadero-picadero. No presenta indicios de calabozos secretos en donde torturaran a las personas, dejaran que se pudrieran los cadáveres y esas cosas. No hay puertas ni ventanas, solamente somieres rotos. Rectifico un dato del escrito expresado pero la iglesia si tenía tejado (observar fotos en el álbum “La Leprosería - Porís de Abona”) No habían cuervos, pero si una paloma mutante, mi opinión fue que era un engendro, una mezcla entre paloma-cuervo con artritis.

Hoy en día estos terrenos son propiedad de la empresa italiana Giacomini Investimenti, que compró el suelo que pertenecía al Ministerio de Defensa y otros colindantes. Esta empresa realizó un proyecto inicial, elaborado por el grupo de arquitectos Gi Architettura, querñiendola convertirla en una oferta turística y de servicios.